sábado, 24 de noviembre de 2007

2007-11-05 - Ensayo sobre la libertad de expresión

Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos,

sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier

otra forma de expresión y de hacer uso para ello de cualquier

medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecerse censura.

Artículo 57, Constitución de la República Bolivariana de Venezuela 1999.

La libertad de expresión corresponde a la capacidad individual de proclamar nuestros pensamientos sin restricciones de ningún tipo, siempre y cuando éstas no afecten al prójimo. Sin embargo, es propiedad de los gobiernos autocráticos cercenar la libertad de expresión de los individuos, junto con la constante censura y el desarrollo de la desinformación, de tal forma que aquellos individuos con pensamiento crítico se vean cada vez más vejados, restringidos en sus acciones y, casi en su totalidad, exterminados para no sembrar la semilla analítica que caracteriza a los letrados, periodistas y escritores.


En Cuba, por ejemplo, si se camina en las calles del principal municipio turístico de La Habana, el municipio Vedado, se verá una actividad política de poca envergadura, con no tan numerosos carteles y vallas como en la periferia y, sin embargo, con el pesar de que no puedes decir lo que piensas sólo por estar en ese lugar. La censura del pueblo cubano caló tan hondo en sus habitantes que no es necesario obligarlos a callarse, ya lo hacen por su propia voluntad.


No obstante, se puede decir, todavía, que en Venezuela no hemos permitido, al menos no todos, que se nos obligue a pensar o actuar siguiendo una bandera ideológica. Se ve cercano el día en que nuestros hermanos menores hayan olvidado que no es traición a la patria pensar distinto al presidente, y decirlo; que no es delito repartir volantes con la agenda de las protestas o filosofando sobre las palabras del Libertador; que todos, por igual, tenemos el mismo derecho de caminar por las aceras o pasar frente a Miraflores, que Los Próceres no es territorio chavista y que en Baruta no sólo vive el alcalde. Aún así, seguimos esperando que este milagro ocurra y que mañana todavía tengamos vida para continuar estas líneas.